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Receta: Té Moruno o Té verde con Hierbabuena

14:07 Soledad Nieto 0 Comments


La preparación, difiere de unas zonas a otras. En general, se usa una tetera de forma particular, pero puede usarse cualquier otra. El té empleado es de tipo gunpowder ("pólvora"), muy reconocible porque sus hojas secas se presentan en forma de pequeñas bolas, del tamaño de un perdigón, que se abren después en contacto con el agua caliente, pero se puede usar té verde normal. Hay que destacar que la hierba empleada es la hierbabuena, no el poleo ni la menta piperita. Debe ser fresca, en ningún caso seca.



Los pasos a seguir son:
  • Escaldar con agua hirviendo el interior de la tetera para quitarle todo sabor metálico.
  • Añadir el té, calculando una cucharadita por persona y una más "para la tetera" (esta proporción es variable según los gustos)
  • Añadir agua hirviendo. Esperar unos segundos, no más de un minuto, y tirar el agua: de esta manera el té se "lava", quitándole el sabor amargo.
  • Volver a añadir agua hirviendo, un manojo de hierbabuena (un buen puñado, no unas hojas) y azúcar al gusto. Tradicionalmente suele estar bastante azucarado. El azúcar empleado es blanco, de tipo qaleb, es decir, en bloque o en terrones, aunque puede usarse azúcar suelto. Los servicios tradicionales de té incluyen un pequeño martillo para cortar los trozos del bloque de azúcar.
  • En ocasiones, se pone la tetera al fuego para que dé un hervor. El té es entonces más fuerte y amargo.
  • La mezcla no se remueve con una cuchara, sino escanciando el té en un vaso y volviéndolo a verter en la tetera, varias veces hasta que esté mezclado. Entonces se prueba y se rectifica de ingredientes.
  • Se sirve escanciándolo desde cierta altura, de modo que le vaso presente una ligera corona de espuma. El té así se oxigena, y se potencia su sabor. Se toma muy caliente.
  • En algunos lugares se añaden flores de azahar o piñones.

Una forma alternativa de prepararlo es no poner la hierbabuena en la tetera sino en el vaso, y echar después el té. En este caso los vasos empleados son más grandes que los vasos habitualmente pequeños que se emplean con las teteras.
El sabor y el aspecto del té van cambiando según se va sirviendo. Los primeros vasos son más amargos y astringentes y en los últimos se aprecia más el azúcar que ha quedado en el fondo de la tetera. Una tradición dice que el té debe servirse tres veces: el primer vaso es "amargo como la vida"; el segundo, "fuerte como el amor" y el último "dulce como la muerte".

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